Desde Ciego, esta mañana, una jirafa-verraco, viajó al paradisiaco zoológico de La Habana. Salió en plena caravana a cumplir una misión: Dar su contribución a las causas jiraferas, «montar» a unas compañeras para su reproducción.
Iba «Félix» optimista con el cuello a todo largo pasando por el amargo trayecto de la autopista. Se hizo el marabarista bandeando cables y puentes. Y con gestos sonrientes iba él solo celebrando pues lo estaban esperando las jirafitas calientes.
Valioso Carlos Martí mis décimas te debía no encontraba la elegía más bonita para ti. Creo que al fin la conseguí viéndote en la tribuna. Te ha llegado la fortuna que en tu vida construiste y hoy contento recibiste la copa más oportuna.
Orgullo del cafetal, de tu madre que te sigue, del pueblo que te recibe en cada serie nacional. Fuiste alumno integral de Pedrito y de Marrero. Y Ealo allá en el cielo se sonríe con orgullo viendo como un hijo suyo es un manager modelo.
¡Cuarenta y siete ocasiones en que has sido director! tienes el premio mayor y con sobradas razones. Reviviste las pasiones con tu buena trayectoria. Y nos llevaste a la gloria con maestría y con talento que hay que hacerte un monumento por tantos años de historia.
Tiene Mireya un juguete nuevo que se compró: un Alcatel que costó una pila de “billete”. Ahora sí no queda brete que no tenga cobertura. Le va a ganar a tía Pura, a Mercedes y a Ismaray: -“Como este “yerro” no hay ahora sí estoy a la altura”-.
Me da gracia porque ahora se le quema la comida, porque vive entretenida conectada a cualquier hora. «Mejor que computadora» -le contó en chat a Yinet-. Y un paquete de internet casi no le dura nada pues mete «video llamada» con Magaly y Yamilet.
Tiene pa alarma y linterna, tiene Feijbu y Telegram, sube a Tik-Tok y a Instagram y sobra memoria interna. Ahora es abuela moderna, hasta audífonos compró. ¿Y saben lo que instaló que la tiene tranquilita? La APK de la Bolita donde ve «lo que salió».
Y me escribe en desespero pa que le haga una recarga, porque el bono se le alarga y así no pierde el dinero. Con ETECSA, el monedero entero no va alcanzar. Y cuando la luz va a pagar solo pincha en un botón y hace la transacción desde el mismo celular.
Tiene furia la señora del juguetico virtuoso y a su marido celoso ni caso le hace ahora. Hoy en día es inversora del Bitcoin y esa jugada. Mejor no critico nada, ni rimo más de chistoso, pues nada más peligroso que una vieja «conectada».
Digno ejemplo en ejercer la más linda profesión héroe de la Educación el querido Ballester. Es que nació para ser caudal de amor y esperanza, ganándose la confianza de sus tantos estudiantes, ahora recoge triunfante el fruto de su enseñanza.
En mi recuerdo perdura su trato amable y sonriente, carácter sobresaliente con bondad y con cordura. De inigualable figura, emprende, sonríe, motiva. De una pasión muy activa transmitiendo sus valores, sus alumnos son las flores que con entrega cultiva.
Compró Erichel a Marino una puerquita en destete pues la crianza promete con el ganado porcino. El yarense campesino se preparó un gran corral. Y con su gran potencial y pensamiento de austero, invirtió todo el dinero en función de su animal.
Medio año madrugando luchando el pienso barato hasta un campo de boniato el hombre estuvo sembrando. El sancochito luchando cargado en su bicicleta. Reproducirla, la meta que en serio planificó y ciegamente apostó lo que tenía en la tarjeta.
Pasó un año la lechona gastando plata y comida, mas se veía desnutrida culiflaca y cabezona. Habló su esposa cabrona -la cómplice del machero- «Por estar de embelequero, ¡mira que te aconsejé! y quiero en MLC mi porciento del dinero».
Y al no poderla vender la cogieron de mascota hasta el arroz de la cuota le echaban para comer. Nada se puede ya hacer ni siquiera chicharrones. Ni soñar con los lechones que un día se imaginaron porque la plata gastaron y ya no tienen opciones.
Ahora Erichel se embulló y a buen negocio le apuesta le hicieron otra propuesta y más dinero gastó. A la puerca regaló sin siquiera decidir. Él nunca va a desistir a su negocio porcino y le compró a un campesino un verraco pa invertir.
Me mandó un correo Gabriela la que vive allá en Tranquera -se rompió su cafetera y desde anoche no cuela- Y sin darle mucha muela la mandé con mi cuñado. Es mecánico «estudiado» y que se la arreglaría, que fuera de parte mía y le diera mi recado.
Y allá fue tan embullada con este traste barato con la ilusión de que al rato ya la tuviera arreglada. Pero salió disgustada al igual que como entró. El cuñi le respondió: «Tienen que ser de las viejas, porque si son muy complejas y de esas no arreglo yo.
¡Vaya técnico es usted! dijo la vieja indispuesta que se quedó muy molesta y sin tomarse el café-. Ahora ni sé lo que haré si no la arreglo me muero. Y en su pleno desespero le dijo: Sin ofender, es que no puedo entender como que usted es ingeniero.
Mire, le explico señora, -dijo Yoanly apenado- es que soy recién graduado y estoy empezando ahora. Déjemela y en una hora prometo le avisaré. Veré si cuela el café y le encuentro yo el detalle esperando a que no falle y decir que la arreglé.
Y cuando al rato volvió a eso de la una y cuarto casi le da un infarto cuando la cafetera vio. El cuñao la desarmó y no la sabía ni armar. Eso nunca iba a colar la cosa estaba peor. «Es usted un estafador yo no le voy ni a pagar».
A Trump: !No nos entendemos! Mientras los imperialistas saquen sus leyes facistas No, que va, no entenderemos. Y así igual continuaremos contra la ley que se anote hasta que el aire se agote o se cansen del intento Contra Cuba no hay invento Ni Helms-Burton ni Garrote.
«En venta mi polaquito» -dijo Juan en su reporte- quiero cambiar de transporte ese me queda chiquito. Además ya está viejito y no da más su motor compro uno nuevo mejor con la plata que me den y me quedaría también para un «bisne» posterior.
Pero antes de renunciar a este «tesoro» rodante -chiquito, pero «gigante»- lo tengo que homenajear. Mucho me ahorró caminar por más que lo reparé nunca he virado a pie aunque falló muchas veces es digno que se merece decirle «te extrañaré».
Loma arriba, loma abajo, el «polski» fue guerrillero. Recorrió el país entero sin pasar mucho trabajo. Tantas cargas que me trajo, los enfermos que llevó, los récords que me marcó metiendo gente en un viaje. No digo yo un homenaje ¡una tarja le hago yo!
En mi día de aniversario quiero velitas de a cien para cantarle también al polaco octogenario. Auto revolucionario mi reliquia familiar acompañante ejemplar de fiestas y paritorios, de mudanzas y velorios cumpliendo sin protestar.
Tenía mi vieja guardada una carne en la nevera para el día que yo fuera tener jama asegurada. Ella siempre preparada, ese don bien lo aprendimos. Pero anoche, unos primos cayeron sin avisar y hubo que descongelar la «pierna» que conseguimos.
Allí comieron frijoles, plátano macho y arroz, con hambre vieja y feroz ¡tremendo estrago señores! Qué primos más jodedores dieron brillo a la sartén. Son «cuarto bates» también como dice la canción, fue tan grande el atracón que ni quedó pa Daylén.
Ahora Mary que es famosa por aquel gallo del cuento le cae gente de momento para ver cómo es «la cosa». Lo mismo gallo o caldosa, que fricasé en la cazuela. La familia se le cuela, -la gorra van a pegar- mejor que empiece a cobrar que la cosa está en candela.
Se aparece «El Primo» un día con un gallo en una jaba pa que mami cocinara un almuerzo si podía. A su mujer la traería para igual participar. Su idea era brindar por la nueva relación, aprovechar la ocasión y entre todos celebrar.
Montó la vieja la olla y ese gallo desplumó 5 postas le sacó echándole ajo y cebolla. Una comida criolla para el grupo familiar. Todo listo y esperar a que «El Primo» apareciera con su novia santiaguera antes de comenzar.
Pero el primito cabrón con su carita sonriente llevó como a 3 parientes y enredó la situación. Ni un chequeo de emulación implicaría tanto daño. Y ese gallito de antaño que tan alegre él llevó, ni a cucharada alcanzó para el hambriento rebaño.
No quedó ni una espuela de aquel tremendo atracón y aprendieron la lección sin haber ido a la escuela. Dieron brillo a la cazuela y se hicieron prometer: que otro día antes de hacer jama no planificada, en vez de uno en la jaba ¡tres gallos deben traer!